Leer los mensajes de personas que se confían sobre sus dificultades, sus aspiraciones y su trayectoria es una responsabilidad humana que asumo con mucha gravedad y respeto.
Varias personas me escriben preguntándose cuáles son los criterios para retener su atención. Mi respuesta es simple: la verdad y la sinceridad. No hay necesidad de buscar giros literarios o embellecer la realidad.
Lo que más me conmueve es la autenticidad de una trayectoria: un padre aislado que se esfuerza por sus hijos, una persona confrontada con un revés de fortuna, un artesano o un trabajador merecedor que necesita un impulso decisivo para levantarse.
Tómese el tiempo de explicar su situación de forma sencilla. Leo cada mensaje con atención y benevolencia, en el más estricto secreto.